Al principio…el pensamiento abstracto, subjetivo, las ideas absurdas, las imágenes distorsionadas, acercarme al subconsciente. La cabeza; una pantalla plana, blanca con subtítulos en otro idioma. Los movimientos; fórmulas matemáticas, ángulos, peso numérico, movimientos sin forma, sin aire, sin gravedad física, solo la interpretación escrita en una hoja hecha de nada, sin materia, la tinta invisible. Yo recostada, allí, congelada, observando con la vista nublada, introduciéndome al túnel de tierra, sintiendo el túnel como una ciega, como una sorda, como una inválida solo el dolor en el estómago de montaña rusa, sólo el resplandor sin ojos o con los ojos cerrados de una última parada. El despertar a media noche y sentir la agonía sin cuerpo, agonía sin enfermedad sin nostalgia mental, sin recuerdos, agonía como un estado más cercano a la muerte sin final, sin arrepentimientos. La energía ajena que se acrecenta dentro del espacio que perdió su espacio, dentro del tiempo sin horas ni segundos, esa energía violenta que te jala y te saca de tu cuerpo, que te mete al agujero y voltear y verte allí recostada durmiendo o muriendo y sumergirte después y flotar ya sin cuerpo y verte ya sin manos, sin piernas, sin alas, sin ojos, sin reflejos. La anulación, el puente que te conduce a la dimensión perdida, perdida de palabras, perdida de imágenes, perdida del pasado, del origen, de la historia, de los años, del color; la luz blanca, la extensión vacía, la metáfora de la nada, pero una nada sintiéndote vivo, de la vida sin latidos, de la vida sin aire, de la vida sin presencia, de la vida sin materia. Un despertar sin antes haber dormido un morir sin antes haber vivido porque allí flotando no existe la conciencia de nacer, ni de morir, ni de vivir, no existe dolor ni sufrimiento ni alegría, ni derrota ni éxito. En ese momento estoy allí, un ser etéreo sin forma, sin peso, manteniéndome en esta extraña transmutación, con terror esperando a ser devuelta, a que el estado sin materia sea reversible, a caer despierta de nuevo en la cama, a romper el silencio con un grito, a sentirme viva de nuevo con esta vida, a que mis manos regresen a que el sudor recorra mi cuerpo, a que entre la luz y el color en su reflejo, a que sea de día y sea una nueva mañana donde me levante y descalza con los pies tibios me dirija al baño, me vea al espejo, respire, me lave la cara y olvide.
emendez
Friday, September 08, 2006
DOLOR
Me duelen las caricias desperdiciadas, el desgaste del cuerpo, los sudores, los músculos en movimiento, alimentándose de mentiras, dando luz a lo muerto.
Me duele el esfuerzo cansado, el temor de sufrir lo inevitable, la nostalgia punzante, la esperanza mutilada.
Me duele el tiempo que ya fue y el que sigue corriendo, el que nos lleva al rincón de la tristeza, una tristeza que no se larga, una tristeza que es materia y puedo verla con sus rojos y espinas, que desangra ,que nos mira con cinismo.
Me duelen las sábanas derramadas de semillas, muertas, innertes, secas y junto a ellas los pedazos de piel que se han quedado sin sentir, esas cáscaras de piel que un día fueron materia tibia y ahora están allí arrancadas, olvidadas pero vivas y solas continúan la agonía de juguete encajonado.
Me duele el frío que hace que cada mañana despierte abrazada a mi sombra, que el viento se lleve el sonido y la regadera las huellas de momentos que nunca vuelven.
Me duele esta casa plagada de recuerdos y al final vacía, un vacío porque no se ven, porque carecen de olor, porque no son palpables, pero están allí invisibles como vidrio que pesa y duele si se quiebra.
Me duele el eco de mis palabras, el eco que no responde las preguntas, el eco que es el único que me escucha, el que se ha quedado en las paredes, el que grita, el que llora, el que amenaza, el que de todas maneras no se comprende porque solo repite y hace que el dolor se sienta dos veces.
Me duele el sexo masturbado, ya cansado y marchito que ama solitario y solitario envejece, que ha extraviado el sentido y el placer, que se arrastra deforme con joroba y suplica.
Me duele la multitud solitaria, los que están arriba y abajo los de en medio, los que tienen un lugar y no se mueven, los que se encuentran aferrados, los que nada sueltan, los seguros, que me tocan, que me rozan y de su enfermedad me contagian.
Me duele el espacio que deja una ausencia, decenas de recién nacidos muertos, también jóvenes y viejos, me duele la peste de tanto cuerpo podrido que cubre estos años, me duelen los que ahora agonizan y los que no han nacido porque a todos les espera la inevitable muerte.
emendez
Me duele el esfuerzo cansado, el temor de sufrir lo inevitable, la nostalgia punzante, la esperanza mutilada.
Me duele el tiempo que ya fue y el que sigue corriendo, el que nos lleva al rincón de la tristeza, una tristeza que no se larga, una tristeza que es materia y puedo verla con sus rojos y espinas, que desangra ,que nos mira con cinismo.
Me duelen las sábanas derramadas de semillas, muertas, innertes, secas y junto a ellas los pedazos de piel que se han quedado sin sentir, esas cáscaras de piel que un día fueron materia tibia y ahora están allí arrancadas, olvidadas pero vivas y solas continúan la agonía de juguete encajonado.
Me duele el frío que hace que cada mañana despierte abrazada a mi sombra, que el viento se lleve el sonido y la regadera las huellas de momentos que nunca vuelven.
Me duele esta casa plagada de recuerdos y al final vacía, un vacío porque no se ven, porque carecen de olor, porque no son palpables, pero están allí invisibles como vidrio que pesa y duele si se quiebra.
Me duele el eco de mis palabras, el eco que no responde las preguntas, el eco que es el único que me escucha, el que se ha quedado en las paredes, el que grita, el que llora, el que amenaza, el que de todas maneras no se comprende porque solo repite y hace que el dolor se sienta dos veces.
Me duele el sexo masturbado, ya cansado y marchito que ama solitario y solitario envejece, que ha extraviado el sentido y el placer, que se arrastra deforme con joroba y suplica.
Me duele la multitud solitaria, los que están arriba y abajo los de en medio, los que tienen un lugar y no se mueven, los que se encuentran aferrados, los que nada sueltan, los seguros, que me tocan, que me rozan y de su enfermedad me contagian.
Me duele el espacio que deja una ausencia, decenas de recién nacidos muertos, también jóvenes y viejos, me duele la peste de tanto cuerpo podrido que cubre estos años, me duelen los que ahora agonizan y los que no han nacido porque a todos les espera la inevitable muerte.
emendez
Friday, September 01, 2006
BUSCANDO....
Estoy buscando en cualquier parte, no se si a tí o a lo que diste vida. Estoy buscando eso que me falta, debajo de la almohada, tirado en las alfombras, debajo de las sábanas, en tantas canciones, en la esquina de los sueños, en tantas personas. Busco eso que no encuentro pero sé que lo tuve, eso que tenía aroma, calor y forma y sonido, eso que suave se deslizaba en las horas, que dormía con calma y despertaba con ansias, Estoy buscando lo que nunca creí necesitar, lo que rompió el espacio egoísta y la noche fría, eso que me hizo depender de la realidad y amarla. Lo que no es recuerdo ni ausencia, ni imaginación, ni invento, eso que llegó a sentarse en mi jardín un dia cualquiera, o reirse en mi cama , eso que daba un paseo por mi calle y luego regresaba. Busco la sensación que tuve un día, de permanecer abrazada y dejar de palpar las sombras por la mañana. Busco eso que en las noches dejó que mis palabras ya no se quedaran atrapadas.
Te busco otra vez, en cualquier parte aunque tu cara y tu voz y tu cuerpo ahora se transformen, porque te deseo cerrando los ojos , asi, exacto como te tuve. Te busco otra vez, sin saber si volveré a encontrarte, no se si a tí o a lo que diste vida, un niño perdido eso es lo que busco, niño porque se quedó pequeño, pero pequeño aprendí a quererlo. Espero encontrarlo un día, espero que no pase tanto tiempo y pueda reconocerlo ahora que todavía lo recuerdo, ahora que sé de que estaba hecho. Necesito encontrarlo para no volver a amar el silencio, para no acostumbrarme otra vez al eco, al frío a la calma que creí que un día me bastaba.
emendez
Te busco otra vez, en cualquier parte aunque tu cara y tu voz y tu cuerpo ahora se transformen, porque te deseo cerrando los ojos , asi, exacto como te tuve. Te busco otra vez, sin saber si volveré a encontrarte, no se si a tí o a lo que diste vida, un niño perdido eso es lo que busco, niño porque se quedó pequeño, pero pequeño aprendí a quererlo. Espero encontrarlo un día, espero que no pase tanto tiempo y pueda reconocerlo ahora que todavía lo recuerdo, ahora que sé de que estaba hecho. Necesito encontrarlo para no volver a amar el silencio, para no acostumbrarme otra vez al eco, al frío a la calma que creí que un día me bastaba.
emendez
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