Wednesday, March 24, 2021

Diario de una despedida día -7: Vicka mi perra labradora de 16 años

He decidido escribir este diario porque me resulta muy difícil despedirme de mi mejor amiga, mi compañera por más de trece años. Vicka, mi perra labradora canadiense color negro. Pequeña, regordeta, de orejas y ojos caídos, y que ha llegado, según mis cálculos, a sus casi 16 años de edad. Me la regalaron de dos o tres años, una familia que tuvo problemas con la convivencia de Vicka y otros tres perritos más. Yo estaba buscando compañía, vivía sola en Antigua Guatemala, tenía otro perro con el que nunca logré tener ninguna conexión porque era demasiado agresivo y tenía serios problemas en sus sistema nervioso. Pensé que al tener otra perrita iba a tranquilizarse y eso simplemente fracasó. Bosco mi otro perro, después de tratar hasta lo imposible, y ocasionándome graves problemas con un loco vecino, tuvo que irse de la casa y su historia terminó muy mal, pero Bosco es otra historia. Vicka vino a mi vida en un momento muy dificil y oscuro para mí, en esos años sufría de una grave depresión que nunca me traté como tal pero sabía que estaba muy mal. No lograba dormir, lloraba demasiado, pasaba días en cama y mi alimentación era malísima que hasta me ocasionaba pensamientos delirantes. Pensamientos de muerte rondaban en mi cabeza todo el tiempo cuando regresaba de trabajar, fines de semana, cuando estaba totalmente sola. Pero eso estaba a punto de cambiar. Recibí un email de una amiga que hace muchos años me regaló a Bono, un Cocker Spaniel color rojo y que muchos años atrás se salió de la casa y nunca logré encontrar, vivió conmigo y mi familia por 8 años. Liza estaba buscando hogar para dos perritas labradoras, una blanca y la otra negra, me envió seis fotos y en una sola estaba Vicka, recostada en un jardín, gorda con esa mirada de ojos caídos,¡encantadora! y no tuve que pensar mucho para elegirla como mi nueva compañera. Había sido una perrita muy consentida y estaba muy bien cuidada por sus dueños pero al parecer se volvió agresiva con otras dos perritas que fastidiaban a la que ella adoptó como su protegida. Estas dos perritas terminaron en el hospital muy mal heridas y fue entonces que la familia decidió darla en adopción. Empezaba para mí una historia en compañia de una perrita amorosa, sensible, enérgica, amable pero también con un carácter demandante sino se hacía lo que ella quería. Vicka era perfecta para una mujer soltera a sus 31 años, me devolvió las ganas de salir a la calle para pasearla, era tan bonita que no me cansaba de verla dormir, dormía en mi cama. Ella esperaba a que llegara de trabajar todos los días y me recibía con un quejido extraño, sin ladrar, moviendo la cola y haciendo raras contorsiones en el cuerpo con su pelota en la boca, estaba feliz de verme y yo contaba las horas para llegar a casa.
Día -7: Hoy me levante ya pasadas las ocho de la mañana, la noche anterior costó un poco conciliar el sueño además que trabajé hasta muy tarde. Soy Diseñadora gráfica freelance desde hace más de diez años, también soy pintora y entre tantas cosas he logrado quedarme en casa trabajando por tantos años que mis días son la computadora, caminatas por el Lago, estar en compañía de mi pareja, mis dos perros y mis dos gatos, llevamos un año ya en Pandemia y resulta que mi vida no es tan diferente que antes de que empezara todo este encierro. Sólo que ahora vivo a una cuadra de un hermoso lago en una casa con un gigantesco jardín, no puedo quejarme a mis cuarenta y cuatro añso estar viviendo en esta hermosa tranquilidad. Abro los ojos y sólo tengo un pensamiento, mi Vicka, mi perra labradora de 16 años. Bajo y ya esta en la puerta esperando para salir. Desde hace años su rutina no ha cambiado mucho, se despierta, trata de levantarse (cuando puede) a tomar agua porque amanece muy sedienta. Con mucha dificultad, debido a su avanzada artritis en todas sus patas, baja las dos gradas que la llevan al jardín para poder hacer pipí, da unas vueltas y trata de regresar al deck de madera para descansar. Al lograr esta faena que dura talvez unos cindo a diez minutos, su cansancio es tanto que la respiración se torna muy fuerte, con un silbido al final y a veces se queda paralizada esperando que regrese la respiración. Al regresar busca estar lo más cerca de la puerta de la casa que da al jardín y se echa. Hoy empezó a ladrar más temprano exigiendo su comida, Peter, mi pareja, les prepara su concentrado a nuestros dos perros (también tengo un macho pointer inglés de 7 años de edad, Leo) y mezcla algo líquido, ya sea un huevo, sopa, agua, etc. Vicka ya perdió mucho de sus dientes y comer para ella consiste en abrir la boca lo más posible para tragarse lo que hay en el plato. Hoy amaneció con más hambre que lo habitual, inclusive comió mucho más rápido que Leo que siempre esta intentando robarle su comida. Hoy la veo con más energía, caminando más de lo acostumbrado, su respiración no estuvo tan mal como otros días. Al fin logra acostarse en una esquina del deck en la parte de la entrada que da al garage, lugar donde le gusta acostarse y quedarse viendo el jardín todos los días. La he observado todo este tiempo y me siento en la grada junto a ella para acariciarla un poco, hacerle un poco de masaje en la cabeza, notar que su piel se ve un poco mejor. Ella siempre ha sufrido de alergias de la piel pero últimamente me ha costado mucho curarla, su cabello es cada vez más escaso y tiene algunos hoyos en la espalda cabeza y patas. Se le ve complacida que este allí con ella acariciando, mueve su cola, cierra los ojos y se queda dormida.