La noche no es oscura ni silenciosa.
Si abrimos bien los ojos podemos ver sus marrones, sus reflejos, sus hermosas siluetas
Aquella noche desperté porque un intenso rayo de luna se asomó por la ventana, y al sentarme me ví toda iluminada.
Si ponemos atención, la noche no tiene nada de callada, se escucha el viento que se cuela por los pinos, algún aleteo que se ha perdido, el grillo melancólico, la gota insomne, a veces, la voz que susurra mi nombre al oído. Esa voz que algún día atraparé con mis manos antes que despierte.
De callada y oscura, ¡la noche no tiene nada!, pareciera que la vida y la muerte con ella descansaran. Pero tanto latidos como agonías siguen sus procesos y lo que es vida sigue vivo y lo muerto enterrado… ¿y lo real?... he allí la belleza de la noche, lo real se vuelve sueño.