Me desperté de un sueño largo...
Me encontré esa mañana en medio de la cama, abrí los ojos y sentí que aquello ya no estaba
Si , aquello que no llamaré por su nombre, porque no estoy segura si tiene nombre
aquello que no sabía que existía hasta esa mañana que ya no lo tuve...nunca me sentí tan extraña. Fue abrir los ojos y encontrarme en la habitación de alguien más, estar de visita junto a los libros y el olor de las sábanas, percibir ese olor de sábanas como algo ajeno, sentir el aire extraño, levantarme y poner los pies en el suelo helado y sentirme totalmente en contacto con el clima y los olores y los sonidos de una mañana cualquiera. Se escapó en la noche, no sé a que horas de la madrugada, se me olvidó cerrar la puerta con llave, se me olvidó apagar la luz, esta vez el dolor pudo más, llenó la habitación por completo, se coló en cada poro de la pared, cubrió los muebles y las ropas, se atrevió a penetrar en mis sueños y por primera vez fueron éstos, los sueños, como un día terriblemente cotidiano. No logro entender todavía como una tristeza hizo que despertara tan bruscamente del viaje en el que estuve toda mi vida. Una puta tristeza que no logré controlar, porque yo no la inventé, esta tristeza vino de afuera como un virus que devora todo lo que encuentra. He pasado muchos meses, muchas noches, muchos sueños, esperando un día despertar y tener junto a mí lo que me fue arrancado, lo que nunca creí capaz de perder. Ahora sólo puedo recordar como era el antes y el después de tenerlo.
Cuánto pesa ahora un beso!! y cómo me resulta tan frío, como si mi boca se hubiera congelado, como si tuviera la boca de un muerto!! y me esforzara en entibiar los labios y los yemas de los dedos.
El antes y el después… de permanecer con los pies enterrados y las alas ocultas, esas alas que impulsaban mi cuerpo y lo hacían flotar por los corredores, ahora puedo mantenerme sentada por largas horas y mi mente no va más a ninguna parte, se queda entre el café y la plática. Que raro es estar aquí, y escribir estas palabras contando la historia de cómo fui bruscamente despertada, a golpes, tocando el fondo. Porque sólo cuando se toca fondo la vida nos cambia. Y sé que penetré muy profundo porque soy otra desde entonces, porque me levante y ya no estaba!!! Y no hablo de algo que alguien me dió y luego me quitó, como otras veces, hablo de lo que tuve toda mi vida y luego en la noche se escapó como un gato silencioso. Me siento como si no tuviera sombra o me faltara el aliento, siento que la piel ya no cambia, se ha quedado pegada en la carne, marchita.